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Sagradas Escrituras (1569) -
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|Atos 28:5|
Mas él, sacudiendo la bestia en el fuego, ningún mal padeció.
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6
|Atos 28:6|
Pero ellos estaban esperando cuándo se habÃa de hinchar, o caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venÃa, mudados, decÃan que era un dios.
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7
|Atos 28:7|
En aquellos lugares habÃa heredades de un principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibió y hospedó tres dÃas humanamente.
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8
|Atos 28:8|
Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disenterÃa; al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó;
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|Atos 28:9|
y esto hecho, también otros que en la isla tenÃan enfermedades, llegaban, y eran sanados;
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10
|Atos 28:10|
los cuales también nos honraron con muchos obsequios; y cuando partimos, nos cargaron de las cosas necesarias.
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11
|Atos 28:11|
Asà que, pasados tres meses, navegamos en una nave alejandrina que habÃa invernado en la isla, la cual tenÃa por enseña a Cástor y Pólux.
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12
|Atos 28:12|
Y llegados a Siracusa, estuvimos allà tres dÃas.
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|Atos 28:13|
De allÃ, costeando alrededor, vinimos a Regio; y otro dÃa después, soplando el austro, vinimos al segundo dÃa a Puteoli,
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14
|Atos 28:14|
donde habiendo hallado los hermanos, nos rogaron que nos quedásemos con ellos siete dÃas; y luego vinimos a Roma,
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